lunes, 14 de mayo de 2012

Mis lágrimas rodan imparables
por mis mejillas.
Mi piel se ha acostumbrado
a sentir ese deslizar mojado
por mi cara,
empapándome de tristezas
sin entender muy bien
el por que de mi llorar. 
Tal ves sean mis desgracias,
tal ves las penas de mi alma,
tal ves por mi roto corazón,
o quizás, tal ves,
todas las desdichas acumuladas.
                            Arturo Castillo.
                                   


No hay comentarios:

Publicar un comentario