Tu me acostumbraste
a todas esas cosas,
a esas tardes maravillosas,
a esos besos
que desbaratan mi alma.
Me acostumbraste tanto a ti,
a tus sonrisas,
a tus palabras,
a tu piel.
Me acostumbraste
a cosas tan maravillosas
que solo a tu lado pude vivir.
Me acostumbraste a soñar despierto
y a devorar con locura
cada uno de nuestros encuentros.
Arturo Castillo.
jsf
No hay comentarios:
Publicar un comentario