viernes, 2 de noviembre de 2012

Pudimos haber reparado las roturas que descocieron nuestras almas.
Pudimos haber rellenado los surcos que nos abrieron el corazón.
Pudimos haber estrechado las distancias con abrazos,
y con susurros llenarnos los oídos.
Con besos nos hubiesemos empachado las bocas,
y con los ojos del alma pudimos haber cubierto defectos,
cobijandonos de caricias y besos nuestros cuerpos.
Pero en nuestros tiempos las cosas rotas se tiran,
se desechan, y jamás se reparan.
                                       Arturo Castillo.
                                                  jsf
                              (REEDITADO AL ORIGINAL)

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