lunes, 24 de diciembre de 2012

Tengo el alma herida
de tanto anhelarte,
y el corazón roto
de tanto retenerte.
Tengo la garganta seca
de tanto llamarte
y la mente llena de lagunas,
confusiones y locura,
en mi afán por olvidarte.
                     Arturo Castillo.
                                     jsf

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