Mi vida era un libro,
yo era su autor.
Mi vida era una bella canción,
yo era su compositor.
Mi vida era un mundo maravilloso,
yo era su creador.
Mi vida era una pieza teatral,
yo era su director.
Mi vida eran las cuerdas de un fino instrumento,
yo era su melodía.
Mi vida era una escultura,
yo era su artesano.
Mi vida era un estrella,
yo era su resplandor.
Mi vida era, es y será mi vida,
pues Dios me la concedió.
Arturo Castillo.

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